
¿Papel mojado? Militancias travesti trans entre derechos conquistados y violencias persistentes
En un contexto marcado por el avance de los discursos de odio hacia el colectivo LGTBIQ+, el encuentro y la reflexión resultan imprescindibles. En ese sentido, se llevó a cabo un conversatorio en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR bajo la consigna "¿Papel mojado? Militancias travesti trans entre derechos conquistados y violencias persistentes".
La actividad se dio en el marco de la materia Introducción a la Perspectiva de Género y Sexualidades, donde se propuso un espacio de escucha y debate colectivo organizado en tres ejes: Acceso a derechos, Violencias estructurales y Estrategias de militancia.
La jornada contó con un panel compuesto por activistas y referentes: Gabriela Cáceres, en representación de la CTA-A Rosario, y Valentina Solís, de la agrupación Pan y Rosas, con la coordinación de Agustina Kresic.
Frente a un panorama actual donde las violencias hacia el colectivo LGTBIQ+ se mantienen vigentes y son disparadas por el propio Estado (permitiendo un claro avance de los discursos de odio), el eje del debate giró en torno a interrogarse qué sucede hoy con los derechos que las militancias ya han logrado conquistar en las calles y reglamentar en leyes. Asimismo, se planteó qué sucede cuando las personas trans no acceden a derechos fundamentales como la salud, la vivienda o la educación.

Durante su exposición, Gabriela Cáceres hizo hincapié en la situación laboral y la organización sindical: “Nuestro gran desafío como militancia organización me parece que es que partamos de la base de que no podemos hacerlo solas, que siempre tenemos que hacerlo dentro de colectivos, tenemos que unir las fuerzas. Los derechos no son papel mojado cuando hay organización para defenderlos”.
Por su parte, Valentina Solís aportó la perspectiva de la juventud, su rechazo al sistema que le dice cómo tiene que ser y la necesidad de una respuesta colectiva en las calles ante los retrocesos discursivos y materiales: “Muchas veces nos imponen un modelo de cuerpo que es inalcanzable y emocionalmente nos afecta a la salud mental como personas trans. En ese sentido, las juventudes tienen una demanda con lo que las compañeras han logrado, la lucha colectiva y seguir luchando y debatiendo porque no queremos morir, pero tampoco queremos que nos opriman, nos precaricen y tampoco tener una compañera con problemas de consumos problemáticos”.
El conversatorio cerró con un espacio de preguntas y reflexiones compartidas entre el panel y las personas presentes, coincidiendo en la importancia de defender la agenda de género y diversidad dentro y fuera de los espacios académicos.
Equipo de Comunicación ATE Rosario










