
Mujeres a la cancha | El desafío de dirigir espacios gremiales en tiempos violentos
Nuevas dirigentas de los sectores más representativos y golpeados marcan, desde ATE Rosario y para el país, la importancia del acceso de las mujeres a espacios de definición política sindical. La pelea contra la precariedad, el rol del gremio y la centralidad de la formación en una charla profunda con el eje puesto en la organización.
Si la actividad sindical fuera un videojuego hay sectores mayoritarios que disputan con joisticks averiados el acceso a puestos de definición. Originalmente el referente sindical representó al sujeto clásico del mundo del trabajo: el hombre heterosexual blanco y padre de familia. Durante décadas ese sujeto fue mutando pero las figuras representativas y sus discursos no tanto. En la Seccional Rosario de la ATE, gremio con 100 años de historia, recién ahora las compañeras empiezan a ocupar cargos de definición política. ¿Qué las mueve? ¿Qué las limita? ¿Qué las inspira?
De eso hablamos con Raquel Stechina, enfermera del Centro Regional de Salud Mental Agudo Ávila, con 14 años de labor y reelecta como referenta del cuerpo de delegados y delegadas; Vanesa Zapata, mucama hace 12 años e integrante del sector Servicios Generales del Hospital Geriátrico Provincial (HGP), electa por primera vez en diciembre como Secretaria General de la Junta Interna; Melina Gutiérrez, instrumentadora quirúrgica en el PAMI II, precarizada hace 8 años y primera Secretaria General mujer de la Junta Interna de ATE PAMI Rosario; y Lorena Almirón, ecónoma con 31 años de servicio en la Escuela 1396 de Santa Lucía, referente de asistentes escolares y la primera Secretaria General de la historia de ATE Rosario y de la CTA Autónoma Regional.
Puntos de partida
La Seccional Rosario está compuesta en un 80% por mujeres. Los escalafones más numerosos son, justamente, de sectores altamente feminizados y mal pagos: educación y salud. “Es importante que las direcciones sindicales sean de los sectores mayoritarios no sólo en género sino en tareas”, define Almirón. “Quien padece la desigualdad, defiende los derechos de otra manera”, ratifica Gutiérrez.
Hablando de carácter, sabemos que las varas no son las mismas. La fortaleza, determinación y frontalidad en los hombres es vista como "pasta de líder". En las mujeres son características nocivas y hasta castigables. Lorena afirma que está la definición política del sindicato de promover la dirección de mujeres en las juntas internas y cuerpos de delegados. Pero, aclara, que “la pelea no se termina cuando llegamos: a las mujeres nos exigen más y de peor manera que a los dirigentes varones”.
En este sentido, durante la charla las compañeras dan cuenta de, al menos, tres niveles de dificultades para representar a sus compañeros y compañeras. Primero, las tareas de cuidado familiares y los trabajos más precarios y peor remunerados.
Segundo, que “la estructura sindical es patriarcal, altamente machista, las mujeres estamos en prueba permanente y se nos cuestionan cosas que a los varones no. Incluso de lado de las mismas mujeres, actúan de forma más agresiva en requerimientos cuando dirige una mujer”, relata la Secretaria General del sindicato.
Tercero, que las estructuras administrativas no escapan del patriarcado y, a las identidades feminizadas, se las maltrata más presencial y virtualmente. “Cuesta más siendo mujer llegar a la puerta del director”, sostiene Vanesa. Y Melina reafirma: “cuando sos cabeza de gestión te prueban la resistencia, te pegan y forrean a ver cuánto aguantas. Los hombres entre ellos tienen otra forma de diálogo y resolución”.

En la mira
Precarización laboral, bajos salarios, infraestructura deficiente, falta de recursos –materiales y simbólicos- y violencia laboral. Son los problemas principales en los que coinciden las dirigentas que representan a sectores ampliamente vapuleados por la política gubernamental: educación, salud mental y atención de adultos mayores.
“Si no le gusta que se busque otro trabajo”, es la postura de las autoridades para quienes por la pésima situación laboral deben fugar al sector privado. “Hay mucho destrato, se pagan las horas monotributo hasta cinco meses después”, cuenta la referenta del HGP. “Vemos una preocupante falta de información de salud mental, pese a que la mayoría de las y los pacientes del Hospital Geriátrico hoy son de ése área. A veces las compañeras no saben cómo enfrentar la situación, ha habido caso de agresiones de pacientes y familiares de pacientes”, recuerda.
“En PAMI hay mucha crueldad y violencia institucional, muy marcada en la gestión actual, te hacen sentir descartable. Padecemos salarios debajo de la línea de pobreza y éxodo de personal en consecuencia. Es una forma encubierta de cerrar los policlínicos propios”, denuncia Melina.

“Nosotros no sabemos cómo ni dónde vamos a trabajar” resume Raquel ante el plan de transformación del Agudo Ávila de Centro Regional a Hospital de Día. “Quienes vayan a trabajar al hostal de Baigorria necesitan diez mil pesos por día para ir en transporte y se le suman dos horas a la jornada laboral. Nadie quiere ir porque no pueden pagarlo. Hay una gran presión psico emocional”.
“En Educación nos castigaron con los salarios y las asignaciones familiares miserables, nos pusieron el presentismo encubierto que nos afecta principalmente a las mujeres que somos las que tenemos personas a cargo e incluso nos embarazamos, perdiendo así el mal llamado ‘premio’. Pero además el gobierno de Pullaro avanza en la tercerización del servicio de salud laboral, en un ámbito que no registra ingresos desde 2023 y por lo cual hay un nivel de sobrecarga que nos rompe cotidianamente”, denuncia Almirón.

Jugársela
“El proyecto común se centra en la comunicación directa con el trabajador y más presencia en los lugares de trabajo con abordaje rápido de las problemáticas”, dice segura y sin parpadear la flamante Secretaria General de PAMI Rosario.
Pero ¿por qué una mujer, joven, profesional, se vuelca a la actividad sindical? “Quienes sufrimos lo peor del mundo del trabajo, que es la precarización y el maltrato, tenemos que ocupar los lugares de poder para pelear contra eso”, sostiene Melina.
“En PAMI era impensado que hubiera en ATE una Secretaria General mujer y joven, es un sector muy masculinizado. Se dio un recambio generacional y de género que surge de preguntarnos qué sindicato queremos, cuál es el rol del trabajador del Estado y cuáles son los cambios en el mundo del trabajo”, relata.
Raquel, plantea que quienes encabezan por personalidad y/o referencia interna deben protegerse de los embates patronales. Y habla de un cambio de paradigma: “ser sindicalista no es solo confrontación: es diálogo, conocimiento, presentar proyectos, promover capacitaciones y mejoras en los ámbitos comunes, con un fuerte compromiso con el espacio laboral”.

Casa, humanidad y refugio
Los sindicatos van teniendo ‘el alma’ de quienes los construyen. Desde 2019 y pese al intervalo pandémico, la entidad gremial se llenó de actividades. Consultadas sobre qué representa para ellas ATE Rosario, las compañeras repitieron cuatro cosas: casa, refugio, formación y contención.
“Es donde una viene y cuenta lo que le pasa incluso más allá de lo colectivo. Es un espacio de escucha y empuje. Y es formación. En muchos sindicatos son egoístas con la formación y se guardan el conocimiento para dos o tres. Entonces las instancias de formación constante de la Seccional Rosario de ATE y la CTA Autónoma fueron elementales, porque las nuevas generaciones y las mujeres quedábamos atrás en la discusión política sindical”, considera Melina.
Para Vanesa, ATE Rosario es “libertad, discusión y respeto”. Y ratifica: “si no me dieran la libertad de definir y decidir no estaría acá. Me gustó el trato con Lorena, con el sindicato, no es que acá se hace la cosa como dice el que está arriba, siempre hay discusión”.
Raquel vincula su respuesta con la coyuntura: “cuidar, escuchar y decidir con los trabajadores. Y poner límites a este gobierno, que es un nene caprichoso enojado con el abuelo, el maestro, el médico que le puso la vacuna. Y hay que ponerle límites claros y urgentes”.
La referenta de PAMI concluye: “hay que recuperar la noción de servicio y garantía de derechos de la población contra la de costo y el individualismo que imponen estos gobiernos de derecha. Son los momentos en los que los sindicatos más deben estar, porque en períodos progresistas todos somos dirigentes sindicales. Necesitamos más luchas en las calles. El sindicalismo se tiene que dar lugar a esa crisis institucional para el surgimiento de líderes nuevos que represente a los nuevos mundos del trabajo”.
Ya por su segundo mandato al frente de la Seccional Rosario, Almirón plantea: “Acá el sindicato se construye, no es que se hace solo con un aporte mensual se genera fuerza y luchan otros. Muchas veces hay más enojo con el sindicato que está en los lugares de trabajo que con los gobiernos, con reclamos mal direccionados. Porque después por supuesto hay críticas y planteos que atender y nos corresponden”.
“Hay que participar porque rompiendo las pelotas o los ovarios es que le ponemos freno a quienes nos entregan. Condicionamos al gobierno, que no puede negociar todo lo que quiere con quienes del lado sindical siempre están dispuestos a la entrega de derechos. Nuestra herramienta es la huelga, con organización y lucha. Pero eso se construye de conjunto”.
Equipo de Comunicación ATE Rosario











