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El gobierno quiere combatir el hambre por decreto

Parece figurita repetida: el gobierno provincial vuelve a engañar, vuelve a mentir con las estadísticas, que para ellos son una forma científica de mentir. El pasado 13 de abril publicó un aumento en el precio de las raciones de un 15% y las matemáticas demuestran que eso sigue sin alcanzar.



El gobierno anunció, en un contexto inflacionario que es mayor en alimentos y productos de primera necesidad, el aumento del 15% en las partidas de copa de leche y comedores escolares. Lo hace en cumplimiento del decreto 2108/13 que le exige aumentarlas dos veces al año. En su comunicado anuncia que “invierte” $31,20 por ración de comedor y $10,98 para la copa de leche, aunque aclara que “la composición del valor incluye la producción, distribución y servicio de comedores y copa de leche, con recursos humanos de las escuelas y cocinas centralizadas”. Esa “inversión”, entonces, incluye el “costo” de elaborar, distribuir y servir esa comida.

La costumbre de incluir en el costo de la ración nuestros sueldos tiene como finalidad esconder los números reales a la gente: no se pagan $31 por comida, se pagan $12 y $8 para el desayuno. Para el Estado somos el servicio gastronómico de la educación y tenemos un costo que es debitable en cada ración.

 

Lo que “decretan” los números

La cantidad de alumnos y alumnas que desayunan, almuerzan o meriendan en la escuela se viene incrementando año a año. Actualmente, ya son el 30 % de la matrícula, aunque en algunos barrios llegan casi al 100%.

El Ministerio parece orgulloso de sus números y valores de las raciones. Pero la realidad insiste con las matemáticas: un vaso de leche tiene 180 cm3, de lo que se infiere que de un litro de leche se sacan 5 vasos. Ahora bien, un litro de leche tiene un costo de $35, que divido por 5 da $7 por vaso de leche (sólo leche sin azúcar ni chocolate o mate cocido). Pero como los chicos suelen no querer leche sola, a eso hay que sumarle algo que comer, como un pan con dulce o una factura.

En el caso de la comida es aún peor. Para hacer una milanesa (UNA milanesa, ya que según el Ministerio un pibe de 10 años come SOLAMENTE una milanesa) se necesitan, según el Ministerio, 100 gramos de carne, más pan rallado y huevo. A eso hay que agregarle una guarnición (puré, ensalada, arroz, etc) y un postre (una fruta, un flan, etc). Retornado a la matemática, si solo el kilo de pulpa ronda los $150 debemos inferir que un bife para milanesa sale $15.

La cuenta no cierra, sólo cierra por el trabajo denodado y honesto de las compañeras y los compañeros, que hacen malabares con los números, aún con la falta de cargos, y que terminan sustituyendo por hidratos (fideos, arroz) la carne que el Ministerio dice que es indispensable.

 

El Servicio “indispensable” para el Ministerio

Desde hace mucho venimos sosteniendo que el hambre es un crimen. Desde los ámbitos estatales afirman que su combate es una prioridad indispensable, palabras que las acciones se empeñan en contradecir. Como sucede con nuestros salarios, la discusión sobre la partidas es una discusión falaz, ya que parte de bases y premisas insustentables: se discuten porcentajes de aumento a sueldos que están en la línea de la pobreza, se discuten porcentajes de aumentos de partidas que siempre fueron insuficientes. Así, en la lucha contra la inflación trabajadores y pibes tenemos el mismo problema: no es sólo que los precios suban por el ascensor y los sueldos y partidas por las escaleras; es que las partidas y sueldos arrancan en el segundo subsuelo y los precios en el piso diez.

La realidad es que el gobierno cerró la paritaria como el hambre, por decreto. Ordenando a los chicos y chicas a comer poco y mal porque el Estado no puede invertir en eso, el gobierno sigue la lógica neoliberal del Estado ambulancia. Así, socorre mal y tarde a los que se van cayendo del sistema, con una política que naturaliza la pobreza y la desigualdad. Con un discurso que no por repetido es menos violento, el gobierno provincial sigue dando prioridad a otras cosas relegando el combate al hambre y condenando a la pobreza nutricional a miles de pibes y pibas de Santa Fe.

Desde ATE Rosario denunciamos esta barbarie y desde cada lugar de trabajo, mientras hacemos lo mejor para que nuestros pibes y nuestras pibas coman, exigimos el aumento de emergencia de las raciones.

* ATE Rosario


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