Portada del sitio / Nuestra historia / “La Revolución de Mayo tendrá un verdadero veredicto si se transforma en voluntad de las grandes mayorías explotadas”

Ángel Oliva docente universitario, historiador y poeta, articula las consecuencias sociales y políticas que nos deparó el arribo de la Revolución de Mayo a las tierras que dominaban con total discrecionalidad las autoridades del Virreynato del Río de la Plata.

Los acontecimientos que entre el 21y 25 de mayo desencadenaron en la formación de la primera junta en el año 1810, las discusiones en la Jabonería de Juan Hipólito Vieytes, las diferentes posiciones de los integrantes de la junta, la nuevas luchas que se presentaron ante la formación del Estado Nacional y sus vínculos con la gesta patriótica; hacen un relato justo que el entrevistado pone a consideración para que la historia recobre de otro modo un verdadero y nuevo sentido.

¿Cómo se llegó a la Revolución de Mayo?

Me parece que para poder pensar el desenlace de mayo hay que considerar dos cosas, que podríamos llamar de carácter estructural al interior del poder colonial y del Virreinato del río de la Plata en particular.

En primer lugar la cuestión criolla. Es decir una problemática que es estamental, es decir que refiere a las divisiones sociales por nacimiento, que eran de vital importancia en el ordenamiento jerárquico de la colonia pero que a la vez integra, en aquel contexto, diferencias claras en cuanto a sectores sociales. Es decir, si la disputa por la integración de los “criollos” , de los nacidos americanos y los “mestizos” descendientes de peninsulares e indios, los lugares de decisión política de las instituciones coloniales americanas ya llevaba más de un siglo y había sido motivo de revueltas reprimidas por el poder peninsular; también hay que considerar que desde el punto de vista de las categorías sociales, tanto criollos como una buena parte de los mestizos, especialmente en las regiones sensibles de la economía colonial, representaban los intereses de sectores antagónicos al ordenamiento aristocrático y monopolista del poder peninsular. Sin que esto sea mecánico y exclusivo, los cierto es que las disputas estamentales se mezclaban con las disputas de intereses de clase.

En segundo lugar e íntimamente ligado a esto, el carácter restrictivo que la lógica monopólica del comercio colonial defendía, a pesar de que las reformas borbónicas de 1776, habían contribuido a morigerar ese monopolio, colocaban fuera del acceso a los mercados a una buena cantidad de productores y comerciantes, que veían crecer en el mercado mundial en gestación grandes oportunidades perdidas.

El crecimiento de la ciudad de Buenos Aires, luego de ser designada como una de las ciudades puerto de la colonia pos reforma borbónica atestiguaba la importancia social y política de sectores ligados al comercio que pugnaban por una liberalización mayor del sistema de intercambios, frente a la rigidez y corruptela consecuente de las regulaciones coloniales.

Sin embargo y como podrá comprobarse, no necesariamente esto constituía una fuerza social revolucionaria, es decir ambas problemáticas si bien comprometían el funcionamiento no suponían una razón suficiente para un proceso independentista de la corona y del conjunto del sistema colonial.

Otras circunstancias puntuales empujaron a los sectores disconformes a un proceso de emancipación: la ocupación de España por los ejércitos franceses y la consecuente destitución de la Junta de Cádiz produjeron un vacío de autoridad en los territorios coloniales, a partir de allí se abrió la posibilidad de decidir a favor de la conformación de gobiernos provisionales locales o de mantener la soberanía de los Virreyes. Fue ésto lo que en materia política estuvo jugado en las jornadas que van del 21 al 25 de Mayo.

Por último resulta clave la militarización de los sectores urbanos pobres en el contexto unos años antes de las dos invasiones inglesas. Ambas obligaron a los peninsulares a aceptar la conformación de nuevas milicias integradas con reclutas de origen social bajo y a crear una oficialidad nueva con direcciones criollas. Este es el caso de Cornelio Saavedra cuya influencia en el Regimiento de Patricios tendrá un papel clave en las jornadas de Mayo.

¿Qué pasó en la jabonería de Vieytes?

Las reuniones en la jabonería de Vieytes fueron un ejemplo de los que se llamaban tertulias, que era una institución propia de la aristocracia. El contexto conflictivo que describimos antes disparado por la invasión napoleónica y las invasiones inglesas en el Río de la Plata permite que estas tertulias que tenían un tinte literario y aristocrático, devengan espacios ocupados por la clase media comerciante criolla para discusión política, cuando no, instancias organizativas para la acción política. La jabonería de Juan Hipólito Vieytes, así como la casa de Nicolás Rodríguez Peña, o el café de Marco eran lugares donde algunos sectores criollos influenciados por los acontecimientos emancipadores americanos y europeos, se reunían para discutir de política y tuvieron un lugar destacado en la conformación de la identidad de las facciones que se pusieron en juego durante y después de las jornadas de Mayo.

¿Cuáles fueron las diferentes posiciones políticas de los integrantes de las juntas en este proceso que se fue construyendo supuestamente contra la conquista española?

En un principio, como ya fue dicho, el conflicto político más visible residía entre los que, puesto en cautiverio Fernando VII, abogaban por mantener al Virrey como máxima autoridad de las colonias, estos eran, por otra parte los sectores comerciantes de las ciudades que se beneficiaban con el comercio monopólico, y los que, aunque manteniendo la autoridad del rey cautivo, defendían la constitución de un gobierno cuya soberanía combinara las soberanías estamentales de la colonia ampliadas y la soberanía popular y proponían una gama de reformas que pusieran a la actividad primaria en conexión con el libre comercio naciente.

Las demandas ya planteadas anteriormente referidas al libre comercio y a la ciudadanía política plena de los criollos, jugó un papel en las propuestas políticas inmediatamente posteriores al gobierno de la Primera Junta creada en mayo. Pero la idea de una independencia política y la posibilidad política de su concreción sólo se planteó mucho después, cuando los acontecimientos políticos que restituyeron al rey a su corona mostraron que aquella monarquía no estaba dispuesta a reconocer las reformas sociales y políticas perseguidas por los sectores ligados al libre cambio y a las libertades civiles.

Luego la disputa se centró inmediatamente en la centralidad de Buenos Aires como puerto exclusivo de aduana comercial y los rechazos tanto del Paraguay como de los revolucionarios de la Banda Oriental respecto de los gobiernos porteños. Otro lugar se conflicto radicó en que desarticulado el circuito comercial de la colonia, ligada a una lógica de extracción de recursos de la colonia a la metrópoli, las elites comerciales y terratenientes porteñas veían con poco interés el desarrollo económico del interior en las provincias. La sustitución del mercado colonial por otro que integrara la diversidad de economías regionales no podía realizarse por decreto, esto fue lo que hizo que el país tardara más de 60 años en constituir un mercado unificado y por lo tanto un Estado que volviera a unificar las poblaciones y los territorios. Hay que pensar en esta clave las guerras civiles posteriores y no bajo la simplificación de dos proyectos tan poco homogéneos como abiertamente imaginarios, ligados a unitarios y federales.

¿La Revolución de mayo de 1810 fue un hecho de transformación amplio?

Depende como periodicemos el proceso revolucionario. Si lo acotamos meramente al rechazo a la soberanía del Virrey y a las medidas adoptadas durante las guerras independentistas posteriores sólo podemos concluir que la revolución completa el acabamiento de un poder político y económico colonial que ya agonizaba jaqueado por sus propias contradicciones radicadas en sus centros. Ahora, si lo concebimos como una fase de un proceso más amplio cuyo cause es la conformación contradictoria y conflictiva de una nueva clase dominante capaz de reunificar los intereses regionales heredados, es decir la burguesía terrateniente, ligada ahora al desarrollo de un mercado mundial capitalista también en formación, entonces, en el largo plazo la revolución es, con sus características una revolución de carácter burgués, ya agraria amplia en cuanto la reconstrucción plena de todo un sistema social y político. Las ideas que supusieran, con distintas variantes, la conformación de ese sistema político y social a la manera de países industriales en crecimiento como Inglaterra y Francia, chocaban con el escollo, no político, sino estructural de la inexistencia de un sujeto social que llevara adelante esos preceptos. Más bien el proceso mostraba que los jóvenes gobiernos creados después de Mayo podían apelar cuanto más, a una redefinición de la dependencia económica con aquellas potencias industriales y coloniales. De este modo la independencia política proclamada 6 años después de la revolución dejó pendiente una traducción de la misma en materia económica respecto del mercado mundial y de su nueva distribución del trabajo a esa escala.

¿Qué relaciones encontrás de ese hito histórico con la formación del Estado Nacional y las luchas obreras que se dieron posteriormente a 1810?

Se tata de procesos infinitamente distintos. Desde el punto de vista del flujo histórico, la única conexión posible radica en que si tomamos en cuenta que la revolución de Mayo abre un proceso, como decía antes, cuyo signo central es la lenta y conflictiva conformación de una nueva clase dominante y cuyo cause es la conformación de un nuevo tipo de Estado esta vez de signo nacional y burgués, necesariamente tuvo que aparecer en escena ese nuevo actor antagonista que fue y es la clase obrera producto del desarrollo capitalista del país. Ahora bien para el historiador que asume el principio metodológico clave que consiste en subrayar que los procesos históricos son producto de las grandes masas humanas y no de cuatro iluminados, sean estos militares, economistas, abogados o magos, esto obliga a pensar que las restitución de un nuevo modelo de dominación en el país también restituye una historia de la resistencia al mismo. Y en esta clave y sólo en esta clave podemos trazar un puente entre las luchas obreras contemporáneas y las luchas independentistas.

- El año del Bicentenario se acerca, parece que el poder político de los gobernantes debe mostrar una aparente unidad, un pacto, en este proceso social llamado Argentina. La verdadera historia nos ha mostrado que este país, inclusive antes de decretarse el Estado Nación, se encontraba en disputa. Los ideales liberales por el viejo mundo, Adam Smith en su libro “La riqueza de las Naciones” había dicho que el capital más preciado era el trabajo de sus habitantes y que por lo tanto la educación era una tarea fundamental del Estado para capacitar a la mayor cantidad de gente posible. El trabajo y la educación son dos grandes deudas sociales ¿Cuáles podrían ser a tu entender las causas de no lograr plenamente educación y trabajo en doscientos años de conformación del Estado argentino?

Me parece que la experiencia histórica, que tantas veces cuesta reconocer, ha demostrado el carácter de media verdad de la prédica liberal que ve en el acto educativo disociado de las condiciones sociales que lo generan, y en una concepción de trabajo que se la aísla del carácter explotador del uso de la fuerza de trabajo en este sistema social. Sin embargo tanto para la realización de un sistema de transmisión de cultura que esté al alcance de las realidades de los hombres y mujeres postergados por este sistema social, como para la construcción de un modo liberador de producción de bienes sociales e ideas, la tarea de arrojar luz sobre esa experiencia histórica del pasado, sólo tiene un alcance relativo si no se pone al servicio de un proyecto integral político y social de las clases subalternas. En cierto modo aquellas promesas nacidas en la Revolución de Mayo que la burguesía, por sus propios intereses, ha dejado incumplidas, al margen del grado de certeza que podamos tener quienes intentamos reconstruir los procesos históricos, sólo tendrán un verdadero veredicto si se convierten en voluntad práctica transformadora de las grandes mayorías explotadas del país y de la región. De ese modo y sólo de ese modo, la historia re – contada tendrá un verdadero y nuevo sentido.

Equipo de Comunicación ATE-CTA Rosario